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Cómo tener un sepelio económico pero digno

Otorgar sepultura a un allegado, aparte de ser entre los instantes más dolorosos de la vida, puede resultar carísimo, en tanto que el coste de los servicios funerarios fluctúa, de media, entre tres mil y tres mil quinientos euros. Cuando las economías españolas no pasan por su mejor instante, hacer un funeral digno mas fácil es posible, como se resume en las próximas líneas, y, además de esto, se abaratarán muchos costos. De esta forma, prescindir de recordatorios y de publicar necrológicas en los medios, o bien hacer el velorio en casa, resulta más económico.

Entierro digno, más fácil

Inhumaciones, cremaciones o bien donar el cuerpo a la ciencia. Tras la muerte, el alojo de los restos del fallecido se puede hacer de distintas formas. En España, la práctica más empleada es la inhumación, si bien cada vez existen más cremaciones, como señala Jesús Pozo, quien agrega que la media de incineraciones es del treinta y tres por ciento . Y hay casos, como los de Málaga y Sevilla, donde se superan el setenta por ciento  de cremaciones. Por lo general, la incineración es más económica, mas tampoco es una regla aplicable a todos y cada uno de los ayuntamientos españoles.

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Los servicios de sepelio se mueven en una horquilla de costos de entre tres mil y tres mil quinientos euros de media

En el momento de saber cuánto puede valer un entierro, es conveniente distinguir entre el servicio funerario y el de enterramiento. Los costos funerarios (que incluyen un tanatorio) acostumbran a estar unificados en cualquier sitio de España, al tiempo que hay mucha diferencia con los gastos de enterramiento, que dependen de la localidad.

Los costes de un entierro se mueven, de media, en una horquilla de entre tres mil y tres mil quinientos euros. Estos costos se pueden liquidar, si se eligen materiales de calidad media y se quitan complementos en el momento de despedir a un ser querido:

Ataúd o bien urna: los hay de importes muy diferentes y de calidades asimismo muy diferentes. No es necesario elegir el de más alta gama y la madera más noble, ni el más ornamentado. Un fácil ataúd es suficiente. Exactamente los mismos criterios que a los ataúdes se pueden aplicar a las urnas funerarias, poco a poco más empleadas.

Lápida: si bien se tenga comprado un nicho o bien columbario (nicho para cobijar cenizas), la piedra de mármol que los recubre y las inscripciones hay que abonarlas aparte. Este gasto no es frecuente que se contemple al adquirir un nicho y encarece de modo notable el sepelio. Como en el caso del ataúd o bien la urna, no resulta necesario contar con el mármol de mejor calidad, ni ocupar la lápida con inscripciones, fotografías o bien dibujos.

Flores: la pluralidad de arreglos florales es bastante extensa. Hay ramos, centros, coronas, almohadillas… y ciertos, aun, llevan los tonos del equipo preferido del fenecido. Mas no resulta necesario anegar de flores el camposanto. Si no se dispone de mucho presupuesto, un arreglo fácil y bonito es suficiente para entregar el último adiós a un familiar.

Tanatorio: son muy prácticos, y se emplean para pasar el tiempo que transcurre entre el instante en que se genera el fallecimiento de una persona y la salida cara el camposanto. Mas el empleo de estas instalaciones no es obligatorio, y se abaratan los costos de un entierro si el fallecido continúa en su domicilio o bien en los velorios de centros de salud, viviendas, etcétera En el caso de los centros hospitalarios, hay un horario limitado para velar al cadáver.

Esquelas: resultan realmente útiles para entregar a conocer la muerte de un ser querido, y a fin de que personas que lo trataron en vida puedan despedirle en el camposanto o bien el tanatorio. Se incluyen en los diarios más leídos de la urbe y, en ciertos ayuntamientos, se ponen en el portal de la casa donde radicaba el fallecido o bien en calles en el centro. Es más un símbolo social, del que se puede prescindir en instantes de apuro económico. Sin necrológicas, se puede comunicar la muerte de un familiar a las personas más próximas, y estas van a dar la nueva al resto de conocidos.

Recordatorios y mesas de firmas: como en el caso de las necrológicas, los recordatorios y los libros de firmas son gastos con perfección prescindibles cuando la economía familiar no pasa por los mejores instantes.

Turismos de acompañamiento: los automóviles mortuorios son esenciales para trasladar el ataud. Mas se pueden obviar los de los acompañantes, que pueden trasladarse al camposanto en sus vehículos particulares. En ciertos casos, el camposanto no está cerca y las personas que desean asistir a la inhumación o bien cremación van en un autobús preparado por la funeraria; es, evidentemente, otro de los primeros servicios que hay que recortar.

En el lado contrario de la balanza están las solicitudes singulares por la parte de los familiares y la personalización del servicio, que cuestan considerablemente más dinero. Si bien pueda parecer extraño, en una situación de crisis como la presente, hay una tendencia en alza en estos encargos.

Con seguro, más cómodo y fácil

Tras la muerte de un familiar, el miedo a la muerte no es en sí lo que afecta, sino el dolor se une la necesidad de darle sepultura o bien calcinarlo y de efectuar abundantes trámites administrativos para garantizar su deceso. El proceso es fácil, mas confuso, sobre todo teniendo presente el estado anímico de los más allegados al finado, cuyo último pensamiento es, en esos instantes, hacer gestiones. Por esta razón, las empresas de seguros se hacen cargo de todos y cada uno de los detalles.

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El ramo de decesos es entre los más viejos del mercado de España de seguros, y el cincuenta y uno por ciento  de la población tiene uno

El ramo de decesos es entre los más viejos y concretos del mercado de España de seguros, y el cincuenta y uno por ciento  de la población de este país tiene un seguro de decesos. Esta cantidad se amplía al sesenta por ciento  en el caso de los fallecidos. El seguro cubre los gastos de tanatorio, flores, recordartorios… y hace en frente de los costos del entierro, los desplazamientos, las necrológicas y también, aun, la vuelta a casa si la muerte ocurre en el extranjero o bien la asistencia jurídica a la familia.

Cuando se genera un fallecimiento, es suficiente con tener el documento nacional de identidad del fallecido, su póliza y el último recibo abonado. Con esos datos lleva por nombre a la empresa de seguros, que va a correr con los gastos y se ocupará de solucionar los trámites y gestiones administrativas inherentes a la muerte.

Mas hay que tomar en consideración que las aseguradoras no son funerarias, no tienen tanatorios, turismos lúgubres para el traslado de fallecidos, ni hornos crematorios… Para todos estos servicios, subcontratan a una compañía funeraria que debe seleccionar la familia. La compañía aseguradora se restringe, después, a abonar en función de lo que se haya contratado en póliza.

Entierros laicos

La mayor parte de los entierros que se festejan en España son religiosos (católicos, prácticamente todos). Mas asimismo hay entierros de otras confesiones y entierros laicos, que son cada vez más demandados.

Con respecto a su coste, depende de lo que requiera la familia, por el hecho de que el abanico es muy grande. Los hay con música en riguroso directo, música envasada, con vídeos, libros familiares, recuerdos, servicio de catering…